Alejandro Pérez, de 20 años, de la Facultad de Derecho de la Universidad Carlos III ganó la final individual del campeonato Campus Fundación Española de Debate Jurídico (FEDEJ), que se celebró el viernes por la tarde en la Sala Campoamor del Congreso de los Diputados, en Madrid.

Por equipos, se impuso el equipo de la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca, compuesto por Jonathan Pérez Fernández, de 22 años, y por Samuel Salsón Robles, de 23 años, al de la Carlos III, debatiendo sobre el enunciado «En caso de disolución de la sociedad mercantil, ¿se extingue la responsabilidad de las personas jurídicas?». 

Evidentemente es el caso de la desaparición del Banco Popular. 

El campeonato ha durado tres días, desde el miércoles al viernes, y en el mismo han participado seis universidades e instituciones: la Universidad Carlos III, la Universidad de Salamanca –finalistas–, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Málaga, la Universidad de Debate Parauniversitaria de Sevilla y la Fundación Cánovas de Málaga.

En total, 25 universitarios, alumnos de derecho, que han debatido en cuatro diferentes escenarios: el ESERP Business School, el Senado, el Ateneo de Madrid y el Congreso de los Diputados.

Pérez, que cursa tercero de Derecho y Ciencias Políticas –quien reconoce todavía sentir «mariposas en el estómago» cuando sale a debatir–, se las tuvo que ver en la final nada menos que con su propia compañera de equipo Nazaret González, también de 20 años, estudiante de segundo de Derecho y Estudios Internacionales. Se impuso por el corto margen de un voto, 5 a 4.

«En el jurado lo tuvimos muy difícil», admitió Lidia Zommer, abogada, experta en comunicación y socia directora de Mirada 360 Estrategia para Abogados.

«Los dos son muy buenos», sentenció.

Junto a Zommer, calificaron los magistrados Inmaculada Lova Ruiz, Manuel Jaén y Fermín Echarri, y Pedro Martín Molina, socio director de Martín Molina Abogados, «alma mater» de estos campeonatos junto con el magistrado Manuel Ruiz de Lara, quien, aunque estuvo presente, no formó parte del jurado.

Por equipos, la diferencia fue mayor. 6 a 3 a favor de Salamanca, que contaron con la ventaja de ser dos frente a los cuatro de la Carlos III (Cristina Sánchez, de 20 años, de Tercero de Derecho y Economía, y Juan Francisco Ortega, de 20 años, que cursa segundo de derecho, que abrieron y cerraron las exposiciones de Alejandro Pérez y Nazaret González).

Martín Molina, en su intervención final, resaltó la importancia de este tipo de certámenes, en los que los jóvenes estudiantes aprenden y perfeccionan el arte del debate, que tiene que venir precedido por un estudio a fondo del caso, desde un espíritu crítico y racional. 

Una línea en la que abundó Ruiz de Lara. «El espíritu crítico es fundamental para la democracia y para el estado de derecho. Como ciudadanos libres, tenemos que saber analizar, para forjarnos una opinión basada en hechos y en la razón. Para que nadie pueda manipularnos y para cambiar las cosas desde la ley. El campeonato de debates jurídicos es una magnífica herramienta para ello».

El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, tuvo su momento «Eureka», el descubrimiento de lo que quería ser, en sus años universitarios, cuando formó parte de un equipo de debate universitario, como estos.

«Rivera conoce muy bien cuáles son los protocolos del debate. Eso se nota», opinan los finalistas.

Los alumnos finalistas, hijos de autónomos del sector agrícola, obreros, maestros y funcionarios, opinan, desde su experiencia en el aprendizaje de la oratoria, que entre los políticos hay «mucho aficionado, abusan de la demagogia y de hacer ruido y no le dan importancia al lenguaje corporal, que tiene que expresarse en la misma dirección que el dircurso». 

Todos ellos eligieron iniciarse esta disciplina por diversos motivos. El más compartido: Vencerse a sí mismos, demostrarse que pueden ser buenos en un arte, el de hablar en público, al que el 50 por ciento de la población teme más, después de la muerte.

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